Esto es una copia de un blog antiguo, para aprender más:

Ir a hora de empezar

The indian casino

Winner winner, chicken dinner, o en español, a ganar a ganar, pollo para cenar.

Ayer fue un día bastante movido, aunque no como la noche del sábado, pero eso es otra historia. Ayer Kirgi se marchaba a casa, ayer empezaba una aventura que comprendía una noche en autobus por wisconsin e illinois, una noche en avión cruzando el atlántico y una última noche en abu dhabi esperando a coger el último avión que le lleve a dos horas de casa. Y no solo eso, con Kirgi van dos maletas medianas, una mochila, una impresora multifunción y un portatil, vino a hacer las américas y ahora se va, pero Kirgi es un tipo fuerte, seguro que llega a casa todo de una pieza. Creo que lo echaré un poco de menos, y bueno, siempre tendré un amigo en oriente medio-lejano.

Su autobús salía a las 12 30 de la noche y Jimbo nos iba a llevar a él a mi aunque casi con una condición, que pararamos en un casino indio en la hora que teníamos antes de que el bus llegara. Si hace unos cuantos meses me hubieran dicho que iba a estar un domingo por la noche en un casino indio perdido en el sur de michigan con kirgi y jimbo... creo que no hubiera mucho caso, pero así fue.

Los casinos indios en el norte de usa son casi un cliche, algo muy típico, también son reales. Los casinos indios también son diferentes de los que muestran en la tele, los de las vegas. Jimbo dice que los a indios les gusta regalar dinero, y le creo, nunca pierden, eso está claro, pero no había la agresividad ni el montón de cámaras ni los crupiers serios de la tele, había seguridad, si, muchos de ellos nativos por cierto, pero nada demasiado serio como para pensar que iban a perseguirte si te hacías con el dinero de la banca. También había bastante gente para ser domingo por la noche, y a algunos se les veía pinta de acabados.


Así que alli estábamos. Nunca antes había estado en un casino así que decidí probar mi suerte y ver si me atrevía con los 10 $ que me regalaba el casino para las máquinas, más unos 20 que pensaba apostar a black jack. Empezamos jugando los dólares que me regalaron para las máquinas, de los 10$ saque unos 3$. Luego fuimos a jugar al blackjack aunque antes de empezar decidí echar un vistazo a ver como iban las partidas. Las manos de los crupiers iban a todo trapo y las cartas resbalaban sobre la mesa como por arte de magía, todo un espectáculo, no quiero ni imaginar como será en las vegas. Unos minutos después entré con 20$, lo bueno era que en esa mesa se permitía hablar entre los jugadores así que Jimbo me ayudaba (pide una más; pasa; divide las cartas; apuesta el doble...). La mayoría del tiempo estuve por encima de los 20$, cosa buena. Un rato después entró a jugar John, un hombre retirado que también me ayudó (estaba rodeado por 15 años de experiencia a cada lado, no está mal, huh?), John me preguntó por españa y como iban las cosas por ahí en cuanto a política y economía, así que durante la partida estuvimos hablando de algunas de esas cosas de mis planes; de Usa y lo poco que le gusta ahora; de Japón y sus políticas educativas; de Nueva Zelanda y su calidad de vida; de España y el colapso... una conversación que nunca creía que tendría durante un partida de Jack Black, aquello era un cachondeo, para el casino claro. Al final me regaló una carta con las combinaciones de Jack black y me salí de la mesa con 40$ en fichas que cambié a efectivo.


Aprendí algunas cosas. Los casinos no son el infierno de feromonas que te excitan a apostar, aunque claro, esto no era las vegas. También aprendí sobre mi, vi que no arriesgo mucho con dinero real, cosa que por una parte me fastidió.

Y poco más. Me decepcionó no ver a James Bond apostando a la ruleta. También me decepcionó no ver a estudiantes del MIT contando cartas al jackblack, pero bueno, no se puede tener todo el mismo día, y aún así, pasé un buen rato. Me habría gustado tomar algunas fotos, pero estaba totalmente prohibido, y la presencia de seguridad no me animó a ello. No pasa nada.

A la salida del casino fuimos a llevar a Kirgi a la parada del autobus. Kirgi se iba despues de dos meses, seguro que quedarán muchos momentos buenos y malos en la memoria (otro día contaré más acerca de experiencias interculturales) y un amigo en facebook .  Espero que todo le vaya bien, que llegue a ser un cirujano formidable y que nos volvamos a ver en Alemanía. Gracias Kirgi.

545 views and 0 responses